Los Arquetipos en Literatura (y una disculpa)
En mi anterior columna hablaba un poquito acerca de mi punto de vista acerca del ego o la personificación de la literatura. Aquella idea quedó un poco coja a falta del necesario trasfondo, porque también es cierto, sobretodo cuando se trata de lecturas producidas en épocas distantes a la nuestra. Conocer al autor y a su entorno inmediato nos permite hacernos una idea más clara acerca de lasa circustancias que influyeron en la visión del creador, complementando y enriqueciendo nuestra lectura.
No obstante, al aceptar esa premisa olvidamos el hecho de que las buenas ideas suelen ser universales, transversales a toda cultura y toda época. Es cosa de ver teleseries chilenas: todas y cada una de ellas remiten a algún clásico, sobre todo las más exitosas como Amores de Mercado, por sólo dar un ejemplo.
La dedicción lógica que surge de este aserto es la siguiente: las buenas historias son universales, sí. Todas las culturas tienen historias de amores imposibles, de celos enfermizos, de héroes legendarios, de buscadores de la verdad, por sólo nombrar algunos. Jung habla de ciertos arquetipos comunes a todo el inconsciente colectivo, los neo-mayas hablan de la noosfera, una capa de energía psíquica que está conformado por todos los pensamientos y obras humanas. No tengo los conocimientos necesarios como parta rtealizar una enumeración de éstos pero puedo afirmar con toda certeza de que existen. Y ejemplos sobran.
La originalidad en la literatura viene de las formas, de las maneras de enfrentar y caracterizar a los arquetipos, lo cuial sí varía de una cultura a otra. A veces hay autores que poseen una importancia meramenyte antropológica, retratando a la perfección el perfil de una época determinada, pero nada más. Porque su aplicación cae en localismos, y es complicado que lo local pueda trascvender a su condición espacio temporal. Es allí donde existen obras que pierden vigencia, y permanecen sólo como testimonios de un sewntir determ,inado. como el Lazarillo de Tormes, o los libros de Zolá, por nombrar algunos más lejanos a nuestra época y no herir susceptibilidades.
Los arquetipos parecen tener vida propia: nacen, evolucionan, se transforman, adquieren miles de formas y cada una de ellas es única como una joya. La originalidad reside en el coincel del tallador, no en el mármol, por hacer una analogía. Les invito a descubrirlos...si quieren dedicarse a escribir relatos, o incluso poesías, son una fuente inagotable de inspiración.
Dicho esto, voy a ocupar este espacio para otorgar disculpas publicas a mi amiga Edilia, a quien inconscientemente robé el nombre "colores en tránsito" Un arquetipo se coló en mi mente, al parecer... no te preocupes, amiga...el nombre seguirá siendo tuyo en esta dimensión espacio-temporal, al menos.
Subscribe to:
Post Comments (Atom)
2 comments:
Holas,tuve que venir a explicar no sé si lo inexplicable o un mal entendido.
En fin, cuando hice el comentario fue de puro buena onda, de verdad, por experiencia propia, pensé (en ese momento y por lo que leí)que pensabas mucho en ti, que talvez no estabas mirando a tu alrededor, sólo eso.
Puede que no hayamos tenido la oportunidad de aclarar las cosas,pero si te lo dije fue porque asi sentí lo que leí,prefiero ser sincera, antes que mentirosa.
Puede que me equivoque y es mi derecho, así como el tuyo de decirme que es así, en serio.
Un beso y abrazo y gracias por tu sinceras palabras,ojala podamos habalr esto.
Cuidese y suerte con su practica
Pa q te picai tanto con la tal lucy si sabi q tu soy bastante egocéntrico. Al parecer ella te lo dice sinceramente y tú le pedi explicaciones. Impresentable.
Post a Comment